miércoles, 29 de junio de 2016



"Mensaje de Reino"

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"Guarda tu corazón"


( Proverbios.4:23)

"Sobre toda cosa guardada,
guarda tu Corazón; Porque de él mana la ViDa"

La Biblia nos advierte que debemos guardar el "Corazón" y cuando nos habla de ello, comúnmente se refiere a nuestra Mente como centro del pensamiento y de Razonamiento,
pero también incluye;
las Emociones,
la Voluntad, y con ello, todo el Ser interior.
Ahora,

¿Por qué es importante guardar el Corazón?
El manual de Vida,
Aclara que es una condición para Ver a DIOS;

(Mateo 5:8)
"Bienaventurados los de limpio Corazón,
porque ellos verán a DIOS"

¿Cómo podemos evaluar  como anda nuestro Corazón "Mente"?

Dice el manual de Vida;

"Aparta de ti la perversLaad de la boca,
Y aleja de ti la iniquidad de los labios."
(Proverbios 4:24)

Si nuestra identidad está en Cristo, nuestras palabras y pensamientos deberían ser gratos delante de Él y delante de nuestro prójimo.
ejemplo;
Pablo nos dice que "Ninguna palabra corrompida salga de nuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes...
Que nos quitemos toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia."
(Efesios 4:29,31)

"Tus ojos miren lo recto, Y diríjanse tus párpados hacia lo que tienes delante."
(Proverbios 4:25)
Los ojos de las personas que no conocen a Cristo están llenos de maldad. Si queremos mantener nuestro corazón limpio, no debemos alimentarnos mirando cosas pecaminosas.

"Examina la senda de tus pies, Y todos tus caminos sean rectos." (Proverbios 4:26)

El corazón influye en nuestro comportamiento, si el corazón está guardado, podremos evitar las acciones impulsivas del pecado.

"No te desvíes a la derecha ni a la izquierda; Aparta tu pie del mal" (Proverbios 4:27)

Las decisiones que tomamos reflejan el estado de nuestro corazón.
Es muy sabio guardar el corazón porque  así evitamos caer en la trampa del enemigo y nos mantenemos firmes en el camino.
Guardar el corazón no es fácil ni sencillo, pero como hijos de DIOS escogidos, llamados y justificados por la sangre de Jesús, debemos mantenerlo limpio para el Señor.  Seamos obedientes en todo tiempo. Concentrémonos en la oración, el estudio de la Palabra de DIOS, las buenas obras, y en llevar adelante el evangelio.

Es muy sencillo evaluar como anda un Corazón
Cualquiera,
Incluso el nuestro...

¿Como?

"El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno;
y el hombre malo,
del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.
(Lucas 6:45)


D.T.B
Esp. CEDEÑO 🇻🇪

martes, 28 de junio de 2016

Cosechando humildad

28 de Junio: Cosechando Humildad
Palabra:
“El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano… Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador” (Lucas 18:11,13)

Cuando era un niño, tuve un accidente casero que termino con una gran herida en el pie, que requirió colocar varios puntos de sutura. Recuerdo claramente las palabras del doctor, al recomendarme que no mirara hacia abajo, hasta que sanara la herida porque me asustaría, al ver, siendo un niño, semejante incisión.

En nuestras vidas, nos encontramos con un sentimiento, que nos invita a mirar hacia abajo, pero ya no a un miembro del cuerpo, como en mi caso, era el pie, sino a otros a nuestro alrededor. Se trata del orgullo, que asumido de la manera incorrecta, puede llevarnos a creer que en alguna forma somos superiores a los que nos rodean, o llevarnos a pensar que somos autosuficientes, hasta el punto que no dependemos o necesitamos de nadie para continuar nuestro camino.

Al entregarnos al Señor, conocemos su poder, que es, en cada sentido, inmensamente superior y que se encuentra encima de  nosotros. Al convertirnos en individuos orgullosos que sólo miran hacia abajo tanto a las situaciones como a las personas que los rodean, no podemos alzar nuestra mirada para contemplar, lo que sobre nosotros se encuentra: la presencia gloriosa de Dios.

Jesús en la parábola cuenta acerca del fariseo y el publicano que acudieron al templo a orar. El fariseo se sentía superior a otros y en una oración cargada de orgullo, expresaba su agradecimiento al Señor, por haberlo hecho diferente a otros hombres; haberlo colocado a su parecer en una clase aparte de los injustos, adúlteros, publicanos. Por el contrario, el publicano, se humillaba ante Dios, reconocía que había pecado y clamaba al Señor, por su perdón.

Si el orgullo invade tu corazón, retoma tus fuerzas para alejarlo y en oración acercarte nuevamente al Señor. Recuerda que mirando a otros desde arriba, perdemos la perspectiva para mirar lo realmente importante: el Dios amoroso, compasivo y misericordioso que se encuentra encima de nosotros y que sólo obra para nuestro bien.

Oración:
Señor, solo Tú que determinas la naturaleza de todas las cosas, tienes el poder para transformarme y liberarme, del orgullo que al invadir mi corazón, me impide verte completamente. En ti confío para recorrer bajo tu mano restauradora, ese camino que me llevará a convertirme en la persona que me has llamado a ser. Amén.


miércoles, 22 de junio de 2016

Promesa diaria


22 de Junio: Junto a Dios Todo es Posible
Palabra:
“Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible” (Marcos 9:23)

Responder el llamado del Señor y recorrer su camino, nunca ha sido una tarea fácil; sin embargo, seguro hemos cosechado testimonios de las maravillosas bendiciones que nos han sido dadas en ese andar y hemos podido corroborar que junto a Dios no hay nada imposible.

Las escrituras de hoy nos entregan una prueba sólida de este hecho. Junto al Señor, Moisés consiguió lo que parecía inalcanzable: la libertad de su pueblo. A través de su guía Moisés condujo a sus hermanos durante 40 años a la tierra prometida, cuidando en ese recorrido las necesidades de cada individuo en cuerpo y alma.

Cuando Moisés se sintió abrumado por la enorme responsabilidad que aquella tarea implicaba, supo reconocer que a su lado, tenía en el Señor al mejor de los compañeros y que en Él podía encontrar la fortaleza para que sus hombros pudieran sobrellevar esa enorme carga (Números 11:14-15) . Así como Dios cumplió con proveer en lo material, también cumplió en proveer a Moisés en lo que él solicitaba: Alivio para un corazón fatigado por la gran empresa encomendada.

Al aceptar al llamado del Señor, aceptamos la naturaleza del recorrido, que muchas veces será cuesta arriba, pero aceptamos también que tendremos de nuestro lado a la fuente infinita de amor, que ante nuestro llamado acudirá a restablecer la calma en los tiempos de angustia, fatiga, rabia o desilusión.

Podemos confiar siempre en que Dios proveerá la fuerza para ayudarnos a sobrellevar las más pesadas de las cargas; podemos confiar en Dios, porque siempre nos sorprenderá actuando con su mano restauradora, en los momentos más difíciles e inesperados.

Oración:
Señor, día a día puedo continuar tu recorrido porque se que no camino sólo. Se que no obro sólo. Se que siempre estás a mi lado y que tu deseo es protegerme. Ayúdame a encontrarte en la oración y a comprender que tu amor es el que restablecerá la calma, en los tiempos de tormenta que encontraré en mi vida. Amén.

domingo, 19 de junio de 2016

Predicación domingo 19 de junio del 2016


Promesa diaria


19 de Junio: Tiempo de Bendición
Palabra:
Era Abram de edad de noventa y nueve años, cuando le apareció Jehová y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto. Y pondré mi pacto entre mí y ti, y te multiplicaré en gran manera Entonces Abram se postró sobre su rostro, y Dios habló con él, diciendo:He aquí mi pacto es contigo, y serás padre de muchedumbre de gentes  (Genesis 17:1-4)

Algunas veces podemos sentir que ya no estamos a tiempo de realizar ciertos cambios en nuestras vidas. Es ese sentimiento de que hemos cometido errores, hemos fallado y que quisiéramos poder devolver el tiempo para repararlos, de forma que nunca nos hubiesen afectado.

Debemos alejarnos hoy de esa angustia, de esa ansiedad que nos derrumba, porque siempre hay tiempo para emprender el viaje que un día debimos atrasar, si confiamos en que Dios es nuestro guía y la fe nuestro camino.

Cuando Abraham tenía 99 años, El Señor hizo un pacto con Él. Le daría nueva vida, un nuevo nombre y lo definiría como padre de muchas naciones. Como vemos,  Abraham a los ojos del Señor, no fue definido por sus errores o por su pasado, sino por su futuro.

Así debemos nosotros sentar las bases de nuestra esperanza, sabiendo que a pesar de habernos rendido en un momento, tenemos con nosotros la confianza del Señor. Él cree en nosotros y para Él nunca es tarde, cuando se trata de bendecirnos con un espíritu renovado, nuevo y presto para afrontar con esperanza, ese futuro al que un día renunciamos: “Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora” (Eclesiastés 3:1)

Oración:
Señor, tu que eres dueño de la eternidad ayúdame a ver más allá mis errores pasados y presentes. Abre mis ojos y mi corazón a las posibilidades, hechas bendiciones, que pondrás en mi futuro. Amén

miércoles, 15 de junio de 2016

Promesa diaria

15 de Junio: Caminos de Humildad

Palabra:

“De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos. Y cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como este, a mí me recibe” (Mateo 18:1-5)
La humildad, es uno de los mas grandes valores que debemos perseguir, cuando caminamos junto a Dios. Ella nos permite dejar de lado el orgullo para perdonar a los que nos han hecho daño y reconocer cuando nosotros hemos sido los que hemos afectado a otros. Además nos ayuda a servir de manera más efectiva, porque nos da la sensatez para reconocer nuestras fortalezas y debilidades y poder así saber cuál es la mejor forma de ayudar a aquellos que nos rodean.
Es por ello que en las escrituras de hoy, cuando los discípulos preguntaron a Jesús, quien era el mayor en el reino de los Cielos, Él respondió, que era aquel que hubiera cultivado la mayor humildad. Poniendo a un niño en medio de ellos dijo: “Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos” (Mateo 18:4). Jesús invitaba a sus discípulos a mantener un espíritu manso, sumiso y humilde. Aquel espíritu que te hace digno de Dios y que se expresa a su vez en la sencillez, inocencia y capacidad de perdón semejantes a las de un niño.
Seamos entonces, dignos del Señor, sabiéndonos a disposición de su voluntad y poder y cultivando de esa manera, nuestro espíritu de humildad. Como dicta la palabra: “Cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de si con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno”(Romanos 12:3).
Seamos sensatos para reconocer nuestros errores, misericordiosos para perdonar y de esa forma humildes para honrar al Señor, sabiendo que: “cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla, será enaltecido” (Lucas 14.11). 
¡Que reine en nosotros la humildad!

Oración:

Señor, ayúdame a cultivar un espiritu de humildad, para reconocer mis fortalezas y debilidades y servir en consecuencia a aquellos que me rodean. Permíteme retomar la sensatez cuando por alguna razon me gane la soberbia, sabiendo que Tu gracia solo es digna de los que ante Ti se humillan y aceptan con fe, Tu voluntad. Amén

Predicación IV Retiro 12 de junio del 2016 domingo mañana


jueves, 9 de junio de 2016

Promesa diaria

09 de Junio: Confianza de Niños

Palabra:

“¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles? Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?”(Lucas 18:7-8)
Cuando estudiaba en la universidad, solía dar clases de guitarra a niños de todas las edades, en la escuela de música de mi vecino. Recuerdo que ante cada problema de sus instrumentos venían a mí con la confianza de que yo podía reparar cualquier desperfecto. Estaban convencidos de que tenía la capacidad, como su maestro, de corregir cualquier falla y que a su vez podían obtener de mí lo que esperaban.
Cuando caminamos por fe, pienso que debemos llegar al punto de presentar ante Dios nuestros problemas, de la misma manera como lo hacían los pequeños alumnos, con la total confianza de que sólo Él puede componer, todo aquello que se encuentre roto en nuestras vidas.  No es una tarea fácil, porque si hay algo que requiere de nosotros una maduración espiritual y crecimiento en carácter, es la capacidad de fortalecer nuestra confianza en El Señor, apoyados siempre en sus escrituras.
Sin embargo, todo se facilita cuando nos hacemos conscientes de que su palabra nos regala preciosas y grandísimas promesas que solo se harán realidad si ejercemos y hacemos cada día más solida dicha fe. Porque es a través ella que podremos disfrutar de lo que El Señor nos ha prometido, aunque en un momento puntual nos parezca imposible. Así le ocurrió a Sara, Zacarías, Elisabet y otros muchos personajes de la Biblia. A Marta Jesús le dijo: “¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?”. Luego se dirigió al cementerio y llamó a Lázaro levantándolo de la tumba (Juan 11:40)
No dejes de pedir, buscar y golpear llevando adelante tu fe. Las respuestas algunas veces temprano, algunas veces más tarde, pero en sus tiempos que son perfectos  llegarán, porque “Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio  de aquel que nos amó” (Romanos 8:37)

Oración:

Señor, en los momentos en que me encuentre perdido, ayúdame a recordar que  Tu bien y misericordia me seguirán todos los días de mi vida. Fortalece mi carácter para salir victorioso en Ti, de cada batalla, sabiendo que Tu cuidado y Justicia son dignos de los que con fe y confianza Te sirven y Te buscan. Amén.

domingo, 5 de junio de 2016

Predicación 5 de junio del 2016


Promesa diaria

05 de Junio: Hechos Hijos de Dios


Palabras:

A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;  los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios” (Juan 1:10-13)
Recientemente observaba un documental sobre las tradiciones familiares de tribus en África. Una de sus costumbres era la posibilidad de acoger a aquellos jóvenes desahuciados que por alguna razón terminaban rondando sus tierras. La tradición los hacía por consiguientes parte de la familia y gozaban de los mismos derechos de los demás miembros de la tribu, con excepción de las reuniones de sangre, en las que como su nombre indica sólo podían estar presentes aquellos realmente con vínculos de consanguinidad.
La descripción de esas costumbres, me hizo recordar al pasaje vivido por Jesús en las escrituras de hoy. Cuando llegó a su pueblo, no fue recibido de la manera más acogedora, sino con un gran escepticismo. Sin embargo aquellos que si lo recibieron en su seno, obtuvieron el derecho de convertirse en hijos de Dios.
De la misma forma como con aquellos que aceptaron a Jesucristo en su llegada, los que decidimos aceptar al Señor en nuestro corazón y caminar junto a Él, establecemos un compromiso que nos gana el derecho de ser adoptados en su familia y en consecuencia pertenecer a ella. Como lo dicta la palabra: “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios” (Romanos 8:16).
Por ello seamos cada día conscientes de ese maravilloso privilegio que significa ser hijos de Dios, sabiendo que bajo esa condición, no existen distinciones ni prejuicios, sino la voluntad que debe nacer y permanecer en nosotros, de edificarnos en su palabra y buscar cada día, madurar en nuestro carácter y en nuestra fe.

Oración:

Señor, gracias por concederme el privilegio de poder ser Tu hijo. Fortalece mi voluntad para cada día obedecerte y seguir con fe los caminos de bien, que se encuentra en Tu palabra. Amén.

jueves, 2 de junio de 2016

"Mensaje de Reino"

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"Renovando las fuerzas"



¿Recuerdas el dibujo animado;
 “Popeye el Marino”
A pesar de la variedad de capítulos que este dibujo presentaba, tenía algo en común que sobresalía en todos sus episodios:
cada vez que no podía vencer una situación difícil o se sentía debilitado sacaba una lata de espinacas y comía  todo el contenido, recuperaba sus fuerzas y en seguida enfrentaba al enemigo.
Me pareció interesante recordar este personaje, puesto que nos ayudaría mucho a entender como el Señor quiere que prioricemos su presencia en nosotros para estos tiempos.
Muchas veces estamos debilitados por las circunstancias difíciles que enfrentamos en el camino,
Nos angustiamos,
lloramos sin saber qué hacer  pero olvidamos buscar a  DIOS,
Quien nos puede dar nuevas fuerzas.

"El da esfuerzos al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.
Los muchachos se fatigan y se cansan,
Los jóvenes flaquean y caen;
PERO los que esperan en JEHOVÁ tendrán nuevas
FUERZAS;
Levantarán alas como las águilas;
Correrán, y no se cansarán;
Caminarán, y no se fatigarán.”
(Isaías 40:29-31)

¿Cómo podremos ser restaurados y recibir Nuevas Fuerzas de lo alto?
Nuestro cuerpo  se debilita diariamente  y es por este motivo que cada día necesitamos alimentarlo,
Si dejamos de comer por un tiempo seremos débiles y necesariamente tendremos que consumir alimentos  para que nuestro organismo se restaure.
Así también es nuestro ESPÍRITU, Necesita alimentarse diariamente de DIOS, en Oración,  LECTURA de su PALABRA,
AYUNÓ, VIGILIA,etc...

¿Te encuentras fuerte o débil espiritualmente?
Si estas enfrentando una situación complicada, estás cansado y no tienes fuerzas para continuar,
No es tarde para recuperarte y cargarte de energía.
En este momento ponte de rodillas, pide perdón al Señor por haberte alejado y para recibir nuevas fuerzas.
Después de una plática sincera aparta un tiempo para leer su palabra, porque también Él tiene algo para decirte.
¡Si quieres fuerzas!
Buscarle mientras pueda ser hallado.




D.T.B
Esp. Cedeño  🇻🇪

miércoles, 1 de junio de 2016

Promesa diaria

01 de Junio: Por Encima de Las Excusas

Palabra:

“Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón, para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel. Entonces Moisés respondió a Dios: ¿Quién soy yo para que vaya a Faraón, y saque de Egipto a los hijos de Israel? Y él respondió: Ve, porque yo estaré contigo; y esto te será por señal de que yo te he enviado: cuando hayas sacado de Egipto al pueblo, serviréis a Dios sobre este monte” (Exodo 3:10-12)

Probablemente algunas veces en nuestra vida, nos vimos intimidados, llenos de responsabilidades o agobiados y tuvimos la necesidad de poner alguna excusa. El problema de las excusas es que nos acostumbran a evadir una responsabilidad y sin que nos demos cuenta debilitan nuestra determinación para alcanzar los objetivos que en Dios nos hemos planteado.
Así ocurrió con Moisés. Luego de 40 de dejar Egipto y ya con 80 años El Señor le encomendó liberar a los hijos de Israel de la esclavitud egipcia guiándolos a la tierra prometida. Ante este llamado Moisés presentó varias excusas de porque no era, desde su punto de vista, el indicado para realizar esa tarea. Consideró su edad avanzada, dudó en su capacidad para hablarle al pueblo de Israel y fundamentalmente olvidó  las poderosas palabras que sostenían el mandato de Dios: “Ve, porque yo estaré contigo”
Las excusas de Moisés le impidieron al principio, ver una gran verdad:Junto a Dios todo es posible. En Él lo insuficiente se hace abundante, lo ignorado se hace conocimiento, lo desconocido y temido, se convierte en un camino superado y transitado.
Reconozcamos, claro nuestras debilidades y limitaciones, porque la verdad es que todos las tenemos. Sin embargo, no hagamos de ellas una excusa para no emprender el camino que en un momento determinado, Dios nos ordena tomar.
No dejemos como Moisés, que las excusas nos impidan, en un momento dado,  ver la gran verdad que dicta la palabra: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. Si Dios te ha llamado a acometer su voluntad, lo único que necesitas, es saber que su presencia será constante en el camino y con ella nada podrá fallar.
Cuando el Señor nos llama y nos confía su compañía, una sola es la respuesta: “Heme aquí mi Dios, estoy preparado junto a Ti”.

Oración:

Señor, dame la fortaleza para sobreponerme a mis debilidades de forma que no me impidan conseguir el propósito al que me has llamado. Permíteme confiar en Tu compañía, sabiendo que junto a Ti nada podrá fallar. Amén.