jueves, 31 de diciembre de 2015

Reconoced que YHVH es

Reconoced que YHVH es 'El, El nos hizo y suyos somos, Pueblo suyo y ovejas de su prado. Entrad por sus puertas con accion de Gracias, por sus atrios con alabanza, Dadle Gracias, bendecid su Nombre, porque YHVH es bueno, Para siempre es su misericordia, y su fidelidad de generacion en generacion. Salmo 100

miércoles, 30 de diciembre de 2015

Oh Jehová, de mañana oiras mi voz, de mañana me presentaré delante de ti, y esperaré. Salmos 5:3.

Buenos días.
Oh Jehová, de mañana oiras mi voz, de mañana me presentaré delante de ti, y esperaré.
Salmos 5:3.
Lo primero por la mañana debe de ser acudir a la presencia de Jesús. " Sin mi, dice Cristo, nada podeis hacer. Jesús es lo que necesitamos, su luz, vida, y espíritu deben ser nuestros constantes. Que el sol de justicia brille en nuestra mente y corazón, y nos haga todo luz en el Señor. Dios tiene el propósito de que cada uno de nosotros sea perfecto en él, para que podamos presentar ante el mundo la perfección de su carácter. El quiere que nos liberemos del pecado, que no defraudemos al cielo, que no estemos tristes ante nuestro divino Redentor.
Debemos tener la luz continua que viene de Dios. Cristo manda continuamente mensajes a los que escuchan su voz.

Buenos días y que Dios os bendiga.🙏🏻☀

martes, 22 de diciembre de 2015

Representación de adolecentes IEB SEGORBE 20 de diciembre 2015


NUESTRA VIDA A TODO COLOR

A todos nos sucede: planes que no resultan como esperábamos, oraciones que al parecer no pasaron del techo, sueños que se quiebran y desmenuzan sin que entendamos por qué. Aunque seguimos adelante, esos aparentes fracasos se nos suelen quedar grabados en la conciencia con un signo de interrogación. «¿Por qué el desenlace no fue de acuerdo a mis expectativas u oraciones?»

En la película de animación José: El rey de los sueños hay una escena en que después de haber sido vendido como esclavo por sus hermanos y llevado a Egipto, José aparece limpiando el piso en la casa de Potifar, su amo. Se imagina a sus hermanos riéndose y burlándose de él. El resentimiento y la ira que alberga contribuyen a su desánimo.

Por supuesto, si alguien tenía derecho a enojarse y sentirse triste era José. Su propia familia, que hubiera debido protegerlo y defenderlo, lo había traicionado. Los planes que tenía, cualesquiera que fueran, habían quedado trizados en mil pedazos y esparcidos sobre la arena durante su largo viaje hasta Egipto. ¡Su futuro no podía ser más sombrío!

Pero como todos sabemos —y como habría de descubrir José— la historia no termina allí. Pese a sufrir muchas penurias y dificultades más, José terminó ocupando un puesto que le permitió asegurar el futuro de un país entero y al mismo tiempo el de su familia. Además, por medio de todo lo que Dios hizo por él aprendió lo grandiosos y perfectos que son Sus designios. Dios puede tomar los acontecimientos más terribles y convertirlos en esperanza y un futuro prometedor. Los sueños de José se hicieron realidad, pero no como él esperaba, tenía pensado o había soñado siquiera.

Imaginémonos un bellísimo cuadro en la pared de un apartamento. Es obra de un gran pintor y, si pudiéremos verlo en su totalidad nos daríamos cuenta de que ofrece un contraste de imágenes, colores, formas y elementos. Lo malo es que no estamos dentro del apartamento, y solo podemos verlo a través del agujero de la cerradura, de modo que apenas alcanzamos a entrever la parte más oscura y sombreada. Podríamos concluir que se trata de un cuadro tenebroso y deprimente, y preguntarnos: «¿Por qué el pintor no usó colores más vivos? ¿Por qué no bañó el lienzo en luz?»

Muchas veces nos sucede lo mismo cuando analizamos nuestra propia vida. Nos fijamos en los rincones oscuros, las desgracias y lo que entendemos como fracasos, cuando en realidad nuestra vida es un cuadro hermoso, colorido, alegre y luminoso. El problema es que lo miramos a través del agujerito de la cerradura. Si viéramos nuestra vida desde una perspectiva más amplia y abarcadora, notaríamos muchos otros elementos, colores y toques de luz. Esa imagen diminuta se transformaría en la estupenda obra maestra que puede ser a los ojos de Dios.

Tal vez esos rincones oscuros de nuestra vida representan una amistad fallida, una dolorosa ruptura sentimental, una oportunidad de éxito que no llegó a materializarse; o la sensación de que nuestras metas y sueños paulatinamente se van desdibujando por ser la vida como es: complicada, ajetreada y no siempre auspiciosa. Sin embargo, ¡todo eso puede cambiar! Dios es capaz de recomponer nuestro corazón partido si le entregamos todos los pedazos.

Hace poco leí que es imposible decepcionar a Dios porque Él sabe que no podemos ser perfectos. Tiene pleno conocimiento de nuestros fracasos, nuestros reveses y hasta nuestros pecados, y aun así nos ama con mayor intensidad, desvelo y compasión de lo que somos capaces de imaginarnos. Si pretendemos descifrar a Dios o entender cabalmente Su plan, haciendo interpretaciones forzadas de los acontecimientos para que encajen dentro de nuestra limitada perspectiva, terminaremos molestos con nosotros mismos y con Él si las cosas no salen conforme a las ilusiones que nos habíamos hecho.

Él tiene Su propio sueño para nosotros —uno lleno de manchas de luz y mezclas de colores, de gran profundidad y rica textura— y aguarda junto al lienzo con un pincel, listo para plasmarlo. Lo único que tenemos que hacer es darle espacio para obrar y crear algo hermoso.



1 Pedro 5:7 (NVI) Depositen en él toda ansiedad, porque él cuida de ustedes.

Filipenses 4:8 (NVI) Por último, hermanos, consideren bien todo lo verdadero, todo lo respetable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo digno de admiración, en fin, todo lo que sea excelente o merezca elogio.

Filipenses 4:6 (NVI) No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias.

viernes, 18 de diciembre de 2015

EL BEBÉ QUE CAMBIÓ EL MUNDO

Tanto amó Dios al mundo, que dio a Su Hijo unigénito, para que todo el que cree en Él no se pierda, sino que tenga vida eterna.
Juan 3:16 (NVI)

El relato de los Evangelios nos recuerda una vez más que no fueron los hombres quienes decidieron que el Hijo de Dios naciera en un establo. Por eso, la primera lección que podemos sacar del nacimiento de Cristo es que al Señor no siempre lo hallamos donde nos imaginamos que está.
James Colaianni (n. 1922)

Recordemos que el corazón navideño es un corazón dadivoso, un corazón abierto de par en par que pone primero a los demás. El nacimiento del niño Jesús en Belén es el suceso más importante de la Historia. Significó que sobre un mundo enfermo se vertiese el bálsamo sanador del amor, el cual durante 2.000 años ha transformado a todo tipo de personas.
George Matthew Adams (1878–1962)

Dios nos ha dado vida eterna, y esa vida está en Su Hijo.
1 Juan 5:11 (NVI)

Yo tenía
tanta rosa de alegría,
tanto lirio de pasión,
que entre mano y corazón
el Niño no me cabía…
Dejé la rosa primero.
Con una mano vacía
—noche clara y alba fría—
me eché a andar por el sendero.
Dejé los lirios después.
Libre de mentiras bellas,
me eché a andar tras las estrellas
con sangre y nieve en los pies.
Y sin aquella alegría,
pero con otra ilusión,
llena la mano y vacía,
cómo Jesús me cabía
—¡y cómo me sonreía!—
entre mano y corazón.
José María Pemán (1897–1981)

Buscamos la gloria de la vida de Jesús en Sus años de adulto, cuando hizo grandes milagros y reveló Su poder divino, cuando pronunció las magníficas palabras que han tenido una influencia benéfica en el mundo, cuando fue por doquier haciendo el bien, manifestando el amor de Dios en el curso de Su vida cotidiana y en Su cruz. […] Sin embargo, en ninguna etapa de la vida de Jesucristo hay mayor gloria que en Su nacimiento. Nada denotó mayor amor por el mundo que el que se dignara a nacer en él. Deberíamos decir que el corazón del Evangelio fue la cruz, pero el primer acto de redención fue la encarnación, cuando el Hijo de Dios se despojó de Sus atributos divinos y asumió la vida humana con toda la fragilidad e indefensión de la niñez. Por la revelación de amor y gracia que entrañó, la cuna de Jesús es tan maravillosa como Su cruz.
J. R. Miller (1840–1912)



Hebreos 1:3 (NVI) El Hijo es el resplandor de la gloria de Dios, la fiel imagen de lo que él es, y el que sostiene todas las cosas con su palabra poderosa. Después de llevar a cabo la purificación de los pecados, se sentó a la derecha de la Majestad en las alturas.

Juan 1:14 (NVI) Y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros. Y hemos contemplado su gloria, la gloria que corresponde al Hijo unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.

Isaías 9:6 (NVI)
Porque nos ha nacido un niño,
se nos ha concedido un hijo;
la soberanía reposará sobre sus hombros,
y se le darán estos nombres:
Consejero admirable, Dios fuerte,
Padre eterno, Príncipe de paz.

viernes, 11 de diciembre de 2015

LA PLATERÍA ROBADA

En Los miserables, un clásico de la literatura universal, Victor Hugo cuenta la historia de Jean Valjean, cuya azarosa vida se hunde a raíz de una decisión irreflexiva, cuando roba una barra de pan para dar de comer a los hambrientos hijos de su hermana. Como consecuencia, pasa los siguientes 19 años de su vida encarcelado en el famoso Bagne de Tolón. Al salir de la penitenciaría, su condición de expresidiario le impide encontrar trabajo.

Obligado a mendigar, Valjean llama a la puerta del obispo de Digne, quien le da de comer y lo aloja por una noche. Pero desesperado por lo que ve como un futuro desolador, el hombre cede a la tentación y huye en medio de la noche llevándose parte de la platería del obispo.

No llega lejos. Lo detienen con la platería y lo llevan ante el prelado. Sabiendo lo que le ocurrirá a Valjean si lo vuelven a declarar culpable de robo, el buen obispo decide darle una oportunidad y dice a los gendarmes:
—Yo le regalé la platería.

Valjean se libra de la ley, pero no de sus malos hábitos. Luego de reincidir una vez más en un robo, llega a otro punto decisivo; en esa ocasión se arrepiente y a partir de entonces es otro hombre. En los años que siguen pasa por muchas vicisitudes y se enfrenta a más encrucijadas, mas persevera en el derrotero que Dios le ha ayudado a trazarse.

Los miserablesconstituye un emotivo cuadro de la fuerza redentora del amor de Dios. También nos enseña que las decisiones que tomamos inciden poderosamente en nuestra vida. Hasta las más pequeñas pueden tener amplias repercusiones. ¿Qué podemos hacer, entonces, para tomar buenas decisiones? La única fórmula segura es incluir a Dios en el proceso decisorio, pues Él sabe como nadie lo que más conviene. Él quiere que elijamos bien, y siempre que lo hagamos contaremos con Su respaldo. Así pues, lo mejor que podemos hacer es habituarnos a pedirle ayuda.



Marcos 11:25 (NVI) Y cuando estén orando, si tienen algo contra alguien, perdónenlo, para que también su Padre que está en el cielo les perdone a ustedes sus pecados.

Mateo 6:15 (NVI) Pero si no perdonan a otros sus ofensas, tampoco su Padre les perdonará a ustedes las suyas.

Efesios 4:32 (NVI) Más bien, sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo.